lunes, 7 de octubre de 2013

Triatlón IBERMAN

     Este fin de semana, como sabéis, he ido con la famili y los colegas de la playa a trabajar en el Triatlón IBERMAN en Islantilla. Hemos repartido botellas en mitad de la autovía a los ciclistas, repartido veinte kilos de plátano a cada corredor, hemos sido testigos de cómo es posible orinar con un mallot puesto y de que cuando llevas 200 km recorridos te da igual beberte la Coca-Cola caliente con el sudor de otro corredor que ha caído en el vaso después de echarse por encima una esponja llena de agua.

Desde luego lo que más me ha gustado además del buen rollo que había entre los voluntarios ha sido el humor de algunos atletas. A mi desde luego me chocó cuando en el kilómetro 21 de la vía verde, que estaba yo ahí en una carpa de suministros, a 20 metros antes de que un corredor llegara a donde estaba se pusiera a gritar "UN MONTAÍTO DE LOMO" cuando acababan de pasar compañeros suyos que no tenían nada que envidiar al rostro actual de Tuthankamon. Qué tios, qué máquinas!


Bueno, y los buffet libres! Qué maravilla! Cuánto obeso suelto. En el desayuno me puse unos croassans y entonces, veo patatas fritas bacon, huevos... y digo "QUÉ PUÑETAS, COLESTEROL A MÍ!" Y ahora soy unos gramos más gordo.

Pero me lo estaba pasando tan bien que digo "por qué no hacer el imbécil y hacerme un esguince?" y entonces ELLOS dijeron "A POR JAVI!" y millones de almohadas y cojines se abalanzaron sobre mí ante la mirada de mi hermano Jaime que se reía como un psicópata de mi desgracia. Intenté coger un colchón y utilizarlo como una barrera pero sus cojines eran demasiado largos y penetraban por los costados del mismo, golpeándome en la cabeza y las partes vitales. Me sentía aturdido... eran demasiados para mí, debía aceptarlo, no podía contra ellos. Mi cuerpo se encontraba en un callejón sin salida, mi destino era sucumbir... Pero yo me negaba a tirar al suelo mi almohada 100% algodón vegetal y aceptar la cobarde derrota del soldado que no lo dio todo antes de morir, antes de intentarlo todo. Por ello, el honor se impuso a la coherencia y tome la decisión de un último ataque, un ataque masivo, un ataque mortal, un ataque suicida.

Mi último objetivo se basaba en tirar aquel colchón sobre un par de ellos, mis enemigos. Justo después pasarme a la cama paralela atizando en la cabeza a otro y por último, saltar sobre otros dos sin precisión alguna. Simplemente acabar encima suya y hacerles perder el equilibrio. Con suerte caerían al suelo y se golpearían con algún objeto punzante en la cara o en los cataplines. Era el plan suicida perfecto.

Entonces comencé mi último ataque. Me deshice de mi barrera colchonera empujándola contra mis atacantes, pero creo que se calló hacia el lado incorrecto porque en cuestión de un momento me dieron tres almohadazos en la cara, un cojinazo en el ojo y un objeto no identificado pasó a escasos centímetros de mi oreja. El inicio del plan no había sido el planeado.

Pasé muy aturdido a la segunda fase, pero estaba tan desorientado que no sabía a dónde tenía que ir. Almohadas se propulsaban hacia mi mientras los que las manejaban reían a carcajadas como auténticos locos. Yo no podía ser menos, debía aparentar dureza en mis últimos momentos. Comencé a chillar como una chinchilla guerrera y golpeé en la cabeza a otro de ellos... bueno, eso era lo que tenía planeado porque me di cuenta de que no tenía mi arma. Un cojín volador procedente de la otra punta de la habitación impactó en mis costillas bloqueando mi capacidad de respirar. Empecé a comprender que todo estaba perdido, que mi plan había sido una auténtica bazofia, que su estrategia numerosa era mejor que mis planes suicidas de retrasado mental... Así que salté sobre los dos atacantes que más cerca tenía. Me impulsé desde la cama y salté... volé... Por un momento mi cuerpo quedó suspendido en el aire, como a cámara lenta... Almohadas volaban girando alrededor mía. Si hubiera mirado hacia abajo abría visto cuerpos esparcidos por el suelo aplastados por mi colchón y puños cerrados que intentaban, en vano, golpearme (mi plan no había salido tan mal a fin de cuentas). Pero ahora debía aterrizar.

El aterrizaje debía ser caótico y preciso al mismo tiempo. Debía caer sobre mis enemigos y caer de pie, para morir de pie. Justo empezaba la gravedad a devolverme al suelo que me vio nacer y me vería morir, abrí los brazos para golpearles y estiré mi pierna para aterrizar... Pero un colchón me atizó en la espalda, perturbando mi trayectoria de caída y mi orientación... Mi pie, entonces, tocó tierra con un mal ángulo, se dobló de manera antinatural hacia adentro y gritos, dolor... negro.

Y aquí estoy chavales, con la pata en alto. Sin haber ido a clases. Con la despensa vacía. Sin ducharme. Sin muletas. Después de haber hecho doblemente el ridículo en el hospital moviéndome yo sólo por las salas en una silla de ruedas impulsada por mi único pie sano. Siempre acompañado del chirrío de una rueda oxidada y mi impactante velocidad de 0,1 km por hora (me tuvieron que llamar 3 veces en mi camino de la sala de espera a la consulta, pero es que mi vehículo no daba para más caballos oye).

Pero bueno, la experiencia ha sido exquisita y me lo he pasado muy bien. Ahora bien, no puedo decir lo mismo de mis próximas tres semanas 

Saludos vendados!

viernes, 23 de agosto de 2013

CUENTO: El camarero Cemento.

"El camarero Cemento"



Esto era un hombre que tenía tres agujeros de la nariz y de pequeño todo el mundo le pegaba palizas con objetos inertes y gatos. Debido a la pechá de golpes que recibió en su infancia la cara se le quedó deformada en forma de "8", por lo que su familia comenzó a pegarle también.

El sueño de este ser era abrir un bar. Su abuela intentó asesinarlo, ya que el sueño de su familiar hembra adulta era que su nieto fuera constructor de fregonas. Después de su intento de asesinato se vio tan agobiada debido a que no podía cagar, que se metió una aspiradora por el culo y murió al succionarse el corazón. No contó con que su cuerpo era fláccido y blandito y que podía resultar peligroso. Como bien dice el refrán: "No se meta por ahí una aspiradora, señora, que la muerte será dolora."

En fin, la cuestión es que este hombre decidió ser diferente, pues lo era. No había nadie en el mundo que tuviera tres agujeros en la nariz. Esto era una bendición en verdad. Pues al tener más espacio en la nariz podía aspirar con mayor potencia, lo que le permitía a los pulmones obtener más oxígeno, el cual, era enviado a la sangre, que a su vez llegaba al cerebro. Y debido a tal cantidad de oxígeno y buena circulación sanguínea, aumentó su tamaño, gracias a que la forma en "8" de su cráneo se lo permitía. Era pues, la maldición convertida en bendición.

Obtuvo una gran inteligencia este señor, la cual utilizó para vengarse de los que de pequeño le habían pegado. Dichas personas eran todas gordas, pues le quitaban el bocadillo de pequeño. Pero no contaban con que este hombre (llamado Cemento, por cierto) sabiendo que le iban a quitar el alimento, colocaba entre las rebanadas de pan un poco de manteca de elefante con aguarrás de lámpara, mezcla supersónica la cual hace engordar a quien la ingiere, 30 años y 3 días y medio después.

Bueno, pues como iba diciendo, estas personas todas tenían bares, pues eran gordas y les gustaba comer (además eran un poco pobres porque sus clientes nunca tenían comida ya que los dueños se la comían toda cuando la traía el camión). La idea de Cemento era quitarles el negocio y dejarlos a todos en la ruina. Una vez conseguido, morirían todos de inanición y se pudrirían en sus bares, ya que su grasa y forma esférica les impediría moverse. Era el plan perfecto. Para ello, Cemento analizó al pueblo en el que vivía y se dio cuenta de que todo el mundo era tonto. Hacían cosas raras y comían piedras. No se sabe por qué, pero anualmente, todo el pueblo se reunía en la plaza y hacía una fiesta que consistía en quemar una hoja, bailar alrededor de ella al ritmo de rakatanga y después prender fuego a las casas y a un fresno. Bueno, pues el personaje de esta historia decidió utilizar tal retraso a su favor. ¿Cómo lo conseguirá? 

Muy sencillo. Cemento inventó una oferta bestial a la que ningún tonto, tacaño, oloriento y pobre podría resistirse. Lo que hizo fue fijarse en la oferta que todos los bares tenían en el mercado por aquel entonces: un tercio de cerveza y una tapa por 2 € y la sustituyó por otra parecida. Cambió el tercio de cerveza por un tercio en papel literamente, es decir, cogía papel de váter o normal y escribía en postura de Carlos Arguiñano un "1/3" mientras sudaba y se ponía rojo con los ojos desorbitados e inyectados en sangre (para que el cliente viera el esfuerzo y el arte. Lo que no sabían es que en verdad estaba plantando un pino). Con la tapa lo que hizo fue sustituir la tapa de comida por una tapa normal. Una tapa de un bote o algo así. El plan fue un éxito.

Todo el pueblo iba al bar y pedía la oferta del tercio y la tapa (inicialmente costaba 1,5€, pero luego dado los beneficios lo ascendió a 385€). La gente la pedía a millares y se sentaba en una silla, en la barra o en una cabra disecada que había en una esquina. Tocaban el papel (donde estaba escrito con boli el tercio) con mirada escrutadora y lo acariciaban. Al final sonreían y ponían cara de placer mientras decían: "¡REALMENTE ES UN BUEN TERCIO! ¡EL MEJOR QUE HE VISTO! ¡MI MUJER ME ODIA! ¡MIS HIJOS NO ME HABLAN! ¡QUIERO OTRO!". Y lo mismo pasaba con la tapa. La analizaban de arriba abajo, la acariciaban con la yema de los dedos para morderla suavemente y exclamar rebosantes de gozo: "¡ESTA TAPA ES SOBERBIA! ¿DIOS NOS AMA? ¡SOY UNA CHICA YEYÉ! ¡NECESITO MÁS, DAME MÁS, QUIERO MÁS, MOVE YOUR BODY, PÉGATE MÁS!"

Y consiguió lo que se propuso. Los demás bares cerraron con los dueños dentro de ellos, incapaces de moverse y se los comieron las ratas y las mariposas carnívoras de la región (que tenían tatuajes de Emma Watson y Lady Gaga cabalgando juntas en pony). Su fama se extendió por todo el mundo y personalidades de todas las naciones iban a su bar. Se hizo rico. Al principio todo era felicidad. Pero su alma se fue corrompiendo poco a poco. Su alma inocente y herida de niño al que todos pegan fue apagándose y sustituyéndose por otra egoísta y negra. La oscuridad se apoderó de su mirada, la cual solo ansiaba el poder y el dinero, los lujos y los placeres. Llegó hasta tal punto de insensibilidad que una vez incluso pegó a un perro. Era un cachorrito de labrador... le hizo daño.

El alma herida de jóven puede volverse como las almas que la herían de mayor. Así pues un día nuestro corrompido Cemento se compró una cafetera nueva. Vino mal de fábrica y la devolvió. La devolvió después de matar al niño con mocos que le entregó el paquete con una sonrisa llamando a su puerta en horario de siesta. Pero el dinero de la devolución nunca llegó a su cuenta bancaria. La ira se apoderó de su mente cegando cualquier uso de razón y mandó asesinar a toda la agencia de Nespresso. Pero eso no hizo que su dinero retornara a él. Una mañana, mientras defecaba, su corazón no pudo aguantar la presión del apretón y el agobio del dinero... y explotó como lo hizo el corazón de su difunta abuela. Y allí se quedó, tendido en el frío suelo de blanco mármol. Con el culo al aire y el mojón a medio salir. Con el último suspiro de metano. Con el último sentimiento del sabor metálico de la sangre. Pues ni la venganza ni el exceso, engordan más al que ya está obeso.


FIN

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martes, 20 de agosto de 2013

¡SOBER ANO VER ANO! (Versión para vagos lectores)

Hola a todos queridos queridos!

Bueno, me veo obligado a escribir en el Blog aunque sea un poquito no más wey ya que llevo dos meses sin hacerlo y la gente ha empezado a comprar orcas para matar a los peces de sus acuarios.


Como siempre podríamos empezar por muchos puntos, pero como una persona deficiente decente empezaré por el principio. Pero resumidamente, eso sí. Porque si no, nos podemos tirar aquí la del caracol que quería hacerse un bocadillo de choped pork.

Un día en el aeroculo aeroclub me pinché un dedo con un naranjo. Esto es algo que todo el mundo hace: pegar a los árboles cuando se portan mal. Pues bien, a mi me miró de mal rollo y se comió un moco delante de un vaso. Esto era una falta de educación bestial hacia el vaso, que estaba limpio y brillaba febrilmente al sol, así que le pegué un puñetazo y me clavé un minúsculo palito en un dedo. Me hice el fuerte porque no dolía absolutamente nada (era la excusa perfecta) pero me empezó a picar. Al cabo de unas horas lo que era una mano acabó como una ubre de vaca (VISITE AHORA WWW.MILKINGTHECOWSIRELAND.BLOGSPOT.ES Y RECIBIRÁ UN MOJÓN DE VACA TOTALMENTE GRATUITO), cual guante de esos de látex que todos hemos hinchado una vez en nuestra vida y le hemos puesto ojos como si fuera una gallina, pues así tenía yo la mano.

SOLUCIÓN: Ir a las 12 y pico de la noche a casa de un tío que me metió por el culo una jeringa para rinocerontes negros después de haberme pegado tortas en la nalga (de verdad, muy incómodo). Por la mañana ya todo era agua pasada y culo con dos anos.

Bueno y aquí voy a cortar porque la gente me dice que escribo unos tochacos y que les da pereza leer tanto. Por esta vez os vais a salir con la vuestra. Pero permitirme que os diga que sois unos vagos de mierda y que aquí se viene a leer, coño, no mariconear. So maricones. Que no sois capaces de llegar al final de un puto libro ilustrado de Pepa Pig, joder, con la triste y mierda de excusa de que "NO YO ES QUE PREFIERO LA PELÍCULA". CULTURA LEÑE, CULTURA.

Besitos.

domingo, 9 de junio de 2013

"Arma mía"

Hola niggas mojonbis. 

La última vez que escribí en el blog prometí volver a hacerlo al día siguiente. Bien, como podéis comprobar he mentido, ergo, merezco ser apaleado por muñecos de teletubbies al son de Danza Tukulo. Pero eso será otro día. 

Bueno, simplemente quería comentar un evento no demasiado normal que ocurrió en mi hogar durante mi breve horario de estudio. Digo breve porque al final Godofredo y toda la prole alada consiguen atraer mis encantos de aspirante a zoofílico y me obligan a que los saque. Pero ya me voy dando cuenta de que me utilizan y que en realidad pasan de mi y que es posible que me odien (ya que no desaprovechan una sola hez para excretarla sobre de mi almohada. En fin... cosas de mascotas.

Volviendo al issue. Estaba yo estudiando aprendiendo algo inútil e inservible para mi vida (básicamente, porque ya se me ha olvidado) cuando pequeños y repetidos golpes llamaron la atención. Provenían, ni más ni menos, que de mi ventana. Oí entonces como una pequeña piedrecita rebotaba sobre el suelo, y me percaté de que alguien estaba tirando piedras. Llegué a la conclusión de dos posibles causas: una, que algún mariposón vestido de Romeo estuviera sostenido por unos gallumbos de hilo de seda China made in Taiwan y estuviera acosándome like su prometido, o que algún niñato estúpido sin cerebro y carecedor de honor, gloria y pene estuviera tirándome chinos (JAJAJAJA CHINOS SÍ, CHINOS) hacia mi persona.

Como no me gustaba la idea de ser vacilado por un ser al que no veía y me hacía sentir abrumado en la incertidumbre e inseguridad que el desconocimiento de dicho acosador me causaba, me levanté de la silla, me asomé a la ventana y me quedé mirando desafiante todas y cada una de las ventanas. Los ataques cesaron y ni rastro del enemigo. Así que volví a sentarme.

No tardó aquel niñato imbécil hijo de una cabra en volver a tirar piedrecitas. Viendo que mi técnica de amenaza visual con el ceño fruncido estilo Bruce Willis se lo había pasado por el mismísimo forro, decidí aumentar el nivel. Me dirigí hacia mi armario y me agaché mientras metía las manos debajo de la estructura de madera e intentaba palpar la caja. Ahí estaba, la agarré con ambas manos y la traje hacia mi. Una vez fuera, soplé sobre su superficie para quitar el polvo que se acumulaba con mayor abundancia que en el culo de Tuthankamon III y lo saqué del interior. Sí. Allí estaba mi M16 de bolas de acción automática.

Cogí el cuerpo del arma y le encasqueté la culata y el visor. Cargué el cargador y lo coloqué en la rendija de carga. Una vez armado, me acerqué a la ventana y me asomé, dejando los brazos en el exterior sosteniendo el fusil. Entonces cargué el arma y grité "¡A VER QUIÉN TIENE COJONES DE VOLVER A TIRAR UNA PUTA PIEDRA!" y comencé a disparar al aire, matando a algunos Uruk-hais.

Las piedras cesaron definitivamente. He de confesar que en verdad no estaba enfadado, ni mucho menos; estaba eufórico. Me hubiese gustado que el niño o ser inerte que fuera se hubiera asomado para que hubiese podido vaciar mi cargador sobre su jeta. Luego le invitaría a bizcochos. Pero luego bien luego. Después de que se hubiera echo caca encima.

Bueno, coleguis, esto es todo por ahora. Era simplemente para comentar alguna que otra paranoia de las mías. Se acaba de ir la luz en Jerez así que aquí estoy a oscuras escribiendo. Parezco un periodista de guerra. Nunca descartaría esa rama de la comunicación ,la verdad.

El siguiente post será gracioso. Os hamo.


Yo


martes, 21 de mayo de 2013

El retorno al Olimpo... como un HÉROE.

Hola mai litel ponis!!!

Pero por Dios Santo, cómo estáis? Hace mil anos años que no escribía por aquí y la presión de mis fans más plastas ha podido conmigo. Así que aquí estoy sentado en mi cama de abuela con el portátil encima de los cachetes de tal forma que creo que me voy a quedar estéril por el calor que irradia sobre mis santos cojo... cojines.

Aaaaaaah que placer, que placer. Tengo tantas paranoias mentales ¡ZAMBOMBA! que contaros que no sé por dónde empezar. Oh! sí, empezaré por... ¡AQUEL DÍA EN EL QUE SALVÉ A MIS VECINOS DE MORIR QUEMADOS!

Para lo que no sepáis de qué hablo, simplemente aclararos que soy un héroe. Ya he encargado mi traje de licra con los gallumbos por fuera, made in Taiwán, para que sostenga y marque mi  paquete (de patatas).

Bueno, todo comenzó cuando volvía de Misa (sí, voy a Misa y con mucha honra) con mi hermana María (la cual acaba de cumplir su sueño de salir en mi blog, pero que no se flipe que no se va a repetir) y me dí cuenta de que salía una voluminosa cantidad de humo por el patio interior. Miré por la ventana mientras mi ceño se fruncía ante el problema presente con aire de superfuerza y estreñimiento intenso y me fijé en el que el susodicho humo ansiaba libertad desde la cocina del cuarto piso. Sin dudarlo un instante, me rasqué una oreja y le dí de comer a mis agapornis, y lego dije a voz en grito ¡LAS ALMENARAS ARDEN! Jajaja no hombre es coña. Le dije a mi sister que salía un humo mierdoso del cuarto piso, a lo que ella se puso a llorar y a tirarse pedos. Me suplicó que salvara a esos niños, que probablemente no estarían con sus padres y que después de morir quemados no volverían a ver a sus padres, los cuales, al regresar a casa y vieran a sus hijos asados los confundirían con pollos del Kikirikí y se los comerían. Bueno, quizás me haya inventado un par de detalles pero fue algo de ese rollo.

A la hora de tomar decisiones la verdad mi hermana y yo somos bastante diferentes. Por una parte yo (ejerciendo el papel de héroe musculoso) era partícipe de bajar por el hueco de las escaleras con una cuerda, un cuchillo en la boca, y con Godofredo mi agaporni en el hombro hacia la cuarta planta y derribar la puerta de una patada para sacar a los niños agarrados de los gallumbos; y mi hermana decía que iba a llamar al presidente de la comunidad para avisarle del problema (¿PERO SERÁ INÚTIL? O sea, mi casa está ardiendo pero no voy a echar agua, ni siquiera orinar sobre alguna brasa. Iré al ayuntamiento a decir que mi casa está ardiendo... NO TÍO, NO! HAY QUE ACTUAR, SOY UN HÉROE!).

La cuestión, después de dejarle bien claro que padecía un serio desequilibrio mental salí a las escaleras y me puse a bajar corriendo dando golpes a la barandilla y gritando como un mono para que mis vecinos se asustaran y no salieran de sus casas y llegué al portal número el que sea de la cuarta planta. Y aquí es donde empieza lo bueno.

Llamo a la puerta y no viene nadie. Me quedé ahí esperando un momento y de repente oigo... oigo... oigo unas zapatillas de andar por casa arrastrándose "silenciosamente" por detrás de la puerta. Acto seguido escucho como un ser al otro lado de la misma, desliza la apertura de la mira esa que tienen todas las puertas que se ve a la gente gorda y deforme (esa mirilla por la que las abuelas, las madres y las hermanas cotillean a los vecinos) intentando ser discreto y silencioso (vamos, la persona esa era soberanamente imbécil, porque hacía más ruido que un CD de ruido). La cosa es que fuera el que fuese se quedó ahí mirándome como un estúpido mientras que yo, que ya había supuesto que estarían los hijos solos y sus padres le habrían dicho lo típico de "no le abras a nadie" (a lo que yo añadiré en un futuro a los míos "... A NO SER QUE LA CASA ESTÉ ARDIENDO") y estarían ahí cagándose en su pijama de ositos ante la presencia DE SU VECINO AL QUE LLEVAN VIENDO TODA SU VIDA que posiblemente haya sufrido una transformación psicotraumática y haya bajado a su casa para asesinarlos y violar sus cadáveres.

Bueno, me quedé un par de minutos hablando con una puerta. Por más que dijera "Hola, soy Javi el vecino" " Hola soy Javi, Agustín, ¿está tu padre en casa?" "Hola, acabo de asesinar a mi familia y vengo a ver si me podéis dar un poco de mahonesa" no me abrían. La repera fue cuando oigo al chaval desde detrás de la puerta "Aaaangeeeeel" (vaya una jodida forma de susurrar compadre, parecía que se había fumado veinte porros antes de hablar). Yo ya desistí, viendo que aquella panda de anormales no me iban a abrir y subí a mi casa pensando que ya se habrían dado cuenta de que su casa estaba ardiendo.

Llegué a mi casa y le pregunté de nuevo a mi hermana "¿sigue habiendo humo?" a lo que me respondió que sí y dije "¿pero algún anormal ha ido a apagarlo o algo?" y me contestó con un no. OC.

Esta vez no pude aguantarme más y fui al WC. Después, me di cuenta de que aquella casa era la que tenía un agaporni, el mismo con el que hablan por las mañanas los míos cuando los dejo en la cocina con la ventana abierta, así que reaccioné, ¡¡¡¡¡¡HABÍA UN AGAPORNI EN PELIGRO!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡DIOS MÍO HABÍA QUE HACER ALGO!!!!!! Bajé corriendo (otra vez) las escaleras y llamé de nuevo al cuarto. Los cojones me fueron tocados soberanamente cuando volví a oír los pasos arrastrándose por detrás de la puerta y el tío volvió a abrir el ojal de la puerta, así que después de estar otro par de minutos diciendo que era el vecino de mierda y que me abriera ya, le dije "¡PERO PEDAZO DE ANORMAL, QUE TE ESTÁ ARDIENDO LA COCINA!

No sé por qué pero aquello hizo que abriera la puerta. Tenía cara de asustado y había caca en el suelo. No hombre, es broma. Le dije que era un poco imbécil y que tenía unos cuadros muy bonitos, ah! y que la casa se le estaba quemando. El chaval me llevó a la cocina y.... TODO ERA FUEGO! Dije: "aparta, gusano!" y empecé a echar agua y agua. Las llamas consumían mi carne y mis huesos, pero en esa casa había un agaporni y era mi deber salvarlo de las llamas y de sus amos retrasados. Fue entonces cuando eme percaté del origen del fuego, al lado de una sartén con comida quemada había un tenedor que me resultaba sospechoso, creo que todo lo tramó el así que lo cogí del mango y empezamos a luchar y forcejear en silencio por el suelo de la cocina mientras el humo se apoderaba de mis pulmones. Él quería clavarme una de sus puntas en un ojo, pero conseguí hacerle una llave de judo y lo dejé un poco en coma. Pero era un farol, se giró y me empujó hacia la ventana... ¡quería tirarme! Estaba sostenido por un trozo de patata frita en el abismo, creí que iba a morir. Fue entonces cuando tenía perdida toda esperanza, Godofredo vino volando por el patio a socorrerme y mordió al tenedor satánico en un ojo y lo lanzó por la ventana. Me asomé y vi que se agarraba a duras penas a un calzoncillo con un palomino en una de las cuerdas del tendedero. Estiré mi mano lo más que pude para intentar alcanzarle mientras le decía "tú no quieres hacer esto, vamos, coge mi mano, ¡cógela! Tu vida ha sido dura y te perdono. A nadie le gusta que le chupen todo el día y le metan en una boca con dientes llenos de trozos de comida sin digerir, vamos, ¡COGE MI MANO! Pero el alma de aquel pobre tenedor ya estaba muy corrompida y no tenía oídos para entrar en razón. Súbitamente, saltó hacia mi dispuesto a acabar con mi vida, pero entonces apareció Picasso, el marido de Godofredo y le pegó un picotazo en el culo y el tenedor asesino calló al vacío (a cámara lenta) mientras gritaba "NOOOOOOO!!!". Y ese fue el fin del tenedor de Lucifer.

Los niños estaban flipando con lo que acababan de ver, así que les pegué una torta y empecé a escupirles para que volvieran a entrar en razón. Lo hicieron, y se pusieron a limpiar la sangre y a apagar la vitrocerámica mientras yo me iba a hablar con su agaporni, el cual tenían en una jaula en el balcón. Le dije que no se preocupara, que yo estaba con él y que mientras viviera dos plantas más arriba suya nada le pasaría. Le di una pipa y mi número de teléfono por si algún día quería hablar o tomar algo, me despedí de los niños subnormales y me fui, regreso a casa. Mientras subía las escaleras (a cámara lenta también, bañado en sudor, sangre y hollín, con las ropas rasgadas y con Godofredo y Picasso volando sobre mi cabeza, empezó a sonar música de película... la misión había acabado. El mundo estaba en paz gracias a... Javi, el HÉROE.

PD: Téquer, el hijo de mis agapornis, no apareció en escena porque sólo tiene un mes y medio y no puede salvar al mundo siendo tan joven.


Bueno, esto es todo por ahora. Aún quedan otras muchas historias. Mañana escribiré otro poquito más, mientras tanto, coman insectos pues lo dice la ONU y un abrasito pa todos ustedes!

HAMOR EVERYWHERE.

martes, 5 de marzo de 2013

CUENTO.

Hey, ¿qué tal? buenas a todos. Estoy un poco depre, así que voy a escribir un cuento cortito, ¿ok o no ok? Ok.

Erase una vez un pomo de puerta que se creía guay porque fumaba. Su madre era un pomo de puerta de cocina, y su padre era un picaporte de puerta corredera del salón. Se conocieron en la Universidad Internacional de Pomos cuando estudiaban la licenciatura "Girar".

Sólo tenían a Pulido, su único hijo pomo, porque mamá pomo tenía problemas en el útero y tuvo varios abortos naturales (Aborto obligado es asesinato. SI a la vida), por lo que no andaba muy bien de salud.

Papá Pomo y a Mamá Pomo se pusieron muy tristes cuando descubrieron que su hijo fumaba. Intentaron convencerle de que lo dejara, de que era malo para él. Pero Pulido no les hacía caso.

- Hijo mío, te lo decimos por tu bien.- Dijo Papá Pomo.
- Cariño, fumar es malo para tu salud. No te proporciona nada bueno.- Añadió Mamá Pomo.
- ¡Dejadme! Ya soy mayor, ¡puedo hacer lo que quiera!

Pulido discutía mucho con sus padres pomos. No se daba cuenta de que ellos sabían más de la pomovida que él. Ellos eran mayores y más sabios. Pero Pulido estaba en la pomoadolescencia, así que no escuchaba a nadie.

Al cabo del tiempo, el humo del tabaco empezó a oxidar a Pulido, que tuvo que ir al Ayuntamiento de Pomolandia y cambiarle el nombre por Notanpulido. Esto no era bueno, y empezó a sentirse mal. Pero seguía fumando. Sus padres le avisaban de que si seguía así tendría problemas, pero Notanpulido no les hacía caso. Además, dejó de peinarse a ralla.

Fue entonces cuando un día, de lo oxidado que estaba, se rompió cuando el humano dueño de la casa lo agarró para abrir la puerta. Se sorprendió muchísimo, pues él creía que era fuerte como un martillo, y lo que empezó siendo asombro pasó a convertirse en miedo.

El humano puso a Notanpulido en una mesa, cogió un revólver, un cuchillo y un soldador. Al parecer aquel ser humano fumaba cosas raras y estaba un poco loco. Además, tenía brotes psicóticos y un gato. Empezó a gritar que el dios de las zapatillas con velcro se le había aparecido y que le había concedido el título de Médico con Frontera. Estaba decidiendo qué hacer con Notanpulido, si acabar con él o salvarle la vida.

Notanpulido lloraba mucho. Estaba muy asustado y les pidió perdón a sus padres. Les dijo que sentía haberlos tratado tan mal y que fue él el que se comió la tarta de chocolate en el cumple de la Abuela Pomo.

Lloraba como una magdalena con ojos (las "magdalenas comunes" no pueden llorar, pues no tienen ojos ni glándulas lagrimales) y fue cuando creía que iba a morir, cuando se le pasó el brote al ser humano y le soldó de nuevo. Le untó en mantequilla, luego le limpió la mantequilla porque se equivocó; y le puso aceite para que brillara como nunca.

Entonces nuestro amigo pomo fue feliz, dejó de fumar y amó a sus padres siempre. Estudió Filosofía en la Universidad de Pomos y se hizo bohemio. Se dejó barba e iba siempre con una túnica rosa de Hello Kitty.
(Volvió al Ayuntamiento y se cambió el nombre otra vez por "Arispómotes".

El humano murió poco tiempo después, y su gato se lo comió.

Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado.

MORALEJA: Nuestros papis siempre son chachis pirulis y aunque de primeras creamos que son unos pesados, nos dicen las cosas por que nos quieren.


lunes, 4 de marzo de 2013

Entrada mierder

Muy buenas froges and hwsoj!!

Parece mentira, pero esta mierda de blog recibe visitas todos los días. Lo que me hace pensar que la gente o  me ama, o piensa que soy subnormal o bien se equivocan de dirección. Voto por la segunda opción.

Que tal andan criaturillas de Dios? Yo terminé los exámenes y pasé un pepino gordo y rollizo de escribirlo aquí. Aprobé todas menos una. Ya murió el que debía morir.

Estoy muy cansado. Más que un conglomerado de arcilla me atrevería a decir. Tengo ganas de decir estupideces porque cuando estoy cansado mi cerebro reacciona de manera similar a cuando estoy ebrio.
A parte de cansado, estoy maravillado, este blog lo lee la peña de mi foro de agapornis. Esto es maravilloso.  Desde aquí un saludo a todos los frikis de estos adorables pajaritos.

Como no tengo orden mental en este momento, voy a proceder a excretar diarrea mental:

En ocasiones creo que soy un superhéroe y vuelo y la lluvia azota mi rostro.

Voto por un mundo en el que los seres humanos perezcan y las especies animales dominen el mundo.

Gordillo viaja en primera clase. Sí camaradas, el comunismo es justo y equitativo para el pueblo.

El rey puede matar a su puta madre, pero que deje a los elefantes en paz.

El comentario anterior no expresa que sea republicano.

¡VIVA ESPAÑA!

Cuando vaya a África habitaré entre heces animales y plantaré en ellas lechugas y hortalizas. Es el llamado "sistema lechuga-mierda" y bíceps y berzas.

La sociedad actual es imbécil.

Soy imbécil.

Libertad para los agapornis.

Tibet libre.

No hay hombre más mongolo en este mundo que Pipi Estrada. Además tiene nombre de mujer: Pipi Langstrum (o como sea)

Escribiendo esto estoy perdiendo mi dignidad, será mejor que me vaya a dormir. Buenas noches.