martes, 5 de marzo de 2013

CUENTO.

Hey, ¿qué tal? buenas a todos. Estoy un poco depre, así que voy a escribir un cuento cortito, ¿ok o no ok? Ok.

Erase una vez un pomo de puerta que se creía guay porque fumaba. Su madre era un pomo de puerta de cocina, y su padre era un picaporte de puerta corredera del salón. Se conocieron en la Universidad Internacional de Pomos cuando estudiaban la licenciatura "Girar".

Sólo tenían a Pulido, su único hijo pomo, porque mamá pomo tenía problemas en el útero y tuvo varios abortos naturales (Aborto obligado es asesinato. SI a la vida), por lo que no andaba muy bien de salud.

Papá Pomo y a Mamá Pomo se pusieron muy tristes cuando descubrieron que su hijo fumaba. Intentaron convencerle de que lo dejara, de que era malo para él. Pero Pulido no les hacía caso.

- Hijo mío, te lo decimos por tu bien.- Dijo Papá Pomo.
- Cariño, fumar es malo para tu salud. No te proporciona nada bueno.- Añadió Mamá Pomo.
- ¡Dejadme! Ya soy mayor, ¡puedo hacer lo que quiera!

Pulido discutía mucho con sus padres pomos. No se daba cuenta de que ellos sabían más de la pomovida que él. Ellos eran mayores y más sabios. Pero Pulido estaba en la pomoadolescencia, así que no escuchaba a nadie.

Al cabo del tiempo, el humo del tabaco empezó a oxidar a Pulido, que tuvo que ir al Ayuntamiento de Pomolandia y cambiarle el nombre por Notanpulido. Esto no era bueno, y empezó a sentirse mal. Pero seguía fumando. Sus padres le avisaban de que si seguía así tendría problemas, pero Notanpulido no les hacía caso. Además, dejó de peinarse a ralla.

Fue entonces cuando un día, de lo oxidado que estaba, se rompió cuando el humano dueño de la casa lo agarró para abrir la puerta. Se sorprendió muchísimo, pues él creía que era fuerte como un martillo, y lo que empezó siendo asombro pasó a convertirse en miedo.

El humano puso a Notanpulido en una mesa, cogió un revólver, un cuchillo y un soldador. Al parecer aquel ser humano fumaba cosas raras y estaba un poco loco. Además, tenía brotes psicóticos y un gato. Empezó a gritar que el dios de las zapatillas con velcro se le había aparecido y que le había concedido el título de Médico con Frontera. Estaba decidiendo qué hacer con Notanpulido, si acabar con él o salvarle la vida.

Notanpulido lloraba mucho. Estaba muy asustado y les pidió perdón a sus padres. Les dijo que sentía haberlos tratado tan mal y que fue él el que se comió la tarta de chocolate en el cumple de la Abuela Pomo.

Lloraba como una magdalena con ojos (las "magdalenas comunes" no pueden llorar, pues no tienen ojos ni glándulas lagrimales) y fue cuando creía que iba a morir, cuando se le pasó el brote al ser humano y le soldó de nuevo. Le untó en mantequilla, luego le limpió la mantequilla porque se equivocó; y le puso aceite para que brillara como nunca.

Entonces nuestro amigo pomo fue feliz, dejó de fumar y amó a sus padres siempre. Estudió Filosofía en la Universidad de Pomos y se hizo bohemio. Se dejó barba e iba siempre con una túnica rosa de Hello Kitty.
(Volvió al Ayuntamiento y se cambió el nombre otra vez por "Arispómotes".

El humano murió poco tiempo después, y su gato se lo comió.

Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado.

MORALEJA: Nuestros papis siempre son chachis pirulis y aunque de primeras creamos que son unos pesados, nos dicen las cosas por que nos quieren.


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